lunes, 24 de junio de 2013

...578 o ¿es que los gorditos no hacen running?


...578

                                  Una rutina que hace feliz. Recoger al resto del equipo, cantar por el camino, tomar contacto con la población en la que se compite. El ambiente siempre es bueno; no queda otra para romper el hielo incrustado en los nervios.
                               
                                   ¿Ya estoy corriendo?
                                   Sí. ¿Temperatura? Uff. ¿Pasado de entrenos? Uff, uff. ¿Dolores de rodilla? Argggg.
                                   El XX Cross de La Puebla arranca y en seguida nos guían hacia una inmenso camino de gravilla rodeado de plantaciones de maíz y un bochorno insoportable. Algo me dice que no voy a acabar, llevo toda la semana con dolores de rodilla por un error en el calzado personal; además de que me ha faltado un día de descanso tras dos fantásticos entrenos.





                                  ¿Pero es que no corre ningún gordito? No se me malinterprete, pero de un tiempo a ésta parte, solo encuentro gacelas en la línea de salida. Como ya conté, desde pequeño fui un muchacho con sobrepeso y apenas me doy cuenta que sin llegar a ser gacela, con mis 64´5kg voy caminito de parecer un aceptable Ñú.
         
                                   El caso es que yo iba corriendo ¿no? Voy adelantando poco a poco algunos atletas. Por un error en la salida he vuelto a salir en la parte trasera, por lo que la carrera va colocando a cada uno en su sitio lógico. En el primer kilómetro ya tengo claro que voy a sufrir mucho (quedan 7) y que en la primer paso por meta me paro. Que me importa un carajo, un comino, un pepino. Lo que sea.
                                 
                                   Me engancho a algunos corredores que me sirven de liebre durante un par de kilómetros. Pese a que la organización de la carrera hasta ahora no ha sido deslumbrante, los diferentes puntos de avituallamiento líquido saben a gloria.



                             
                                    A partir del primer paso por meta se me escapa la liebre, nunca mejor dicho, y empiezo a correr solo. Ésta vez corro con música y a tramos ayuda. Entonces pienso en un consejo y libro del gran Chema Martínez "No pienses, corre" Y funciona oye. Correr y correr, y me quedan un par de kilómetros pero tengo la sensación de que sean cuatro. Y miro el crono y voy en tiempo de marca personal.
                                   
                                     Y punto de inflexión. Intuyo el último kilómetro. Voy sintiéndome más fuerte y me veo con fuerzas de hacer mejor tiempo de lo que tenía pensado. Y en éstas estamos cuando me encuentro con Pedro José Ceballo, corredor del CDRialto y corredor que entreno cada tarde. Lo veo parado, fatigado, mirándose las piernas.

                                      ¿Soy el pepito grillo de los corredores de mi equipo? No lo dudo sí. Estamos en esta nuestra cuarta carrera por mí, por mi insistencia cada tarde a entrenar. A unirse y superarse. Me dice que puede seguir por lo cual, se une a mí. Entramos en asfalto de nuevo e intensificamos el ritmo y el factor psicológico. Toca gritarle, darle un par de trucos para Correr y no pensar, como aconseja Chema Martínez.

                                       En ésta tampoco voy a tener foto de meta propia. Ni mejor marca personal. Pero de nuevo, vamos a conseguir algo mucho más importante. Vamos a conseguir superar nuestros límites. Tras siete kilómetros, una voz femenina nos grita que ya estamos en línea de meta. Unos cien metros de sprint, codo con codo. La gente aníma, tal vez intuyen por mis gritos de "vamos Pedro más fuerte" que detrás hay sufrimiento. Un paso feliz por meta. 7,2km  en  38´45´´


 

                               Y claro tanto va el cántaro a la fuente con no pensar que olvido quitarme las gafas para entrar en meta. Aunque tampoco importa mucho, porque entre organización y mala educación de algunas personas ni hay lugar para fotografías ni para frenar en la meta. Eso sí, no verás ningún corredor molestando, si no... Bueno, hasta ahí puedo escribir.
           
                                Finalmente fue un final agridulce. Tanto Pedro como Laura García tuvieron que ser asistidos por la Cruz Roja (de la que tampoco voy a describir alguna experiencia) incluso algún traslado en ambulancia al centro de salud. El atletismo, según las circunstancias, es una situación límite física y mental que si no se respeta y toma en serio puede tener serias consecuencias.

                                 ¿La próximas? Ya en Julio. Toca pensar. Entrenar al equipo.
                               
                                 Un fantástico equipo, dicho sea de paso.

         


Pd: El CDRialto consiguió 19 puntos según la clasificación oficial. Nefatlí Quintana acabó su carrera en Benjamín. Sergio Quintana y Roberto Rosado acabaron 5º y 6º en categoría infantil. En cadetes, Roberto Rosado finalizó en 5º puesto. Pedro J. Ceballo finalizó 6º en categoría junior. Y Mario Quintana, servidor, 42º en categoría absoluta.
     









No hay comentarios:

Publicar un comentario