martes, 29 de octubre de 2013

...9; força y zasca!



...dorsal 9 o transitar entre olímpicos.


                                  Hay que sentir algo extraño para levantarte a las seis de la mañana, trabajar ocho horas, coger el coche y entrar en una nube a través del Ponte 15 de abríl de Lisboa para competir durante poco más de media hora. Ni la mitad de las personas que te has encontrado a lo largo de la mañana durante el trabajo imaginan que apenas unas horas después te sitúas en la línea de meta de la capital de otro país junto a pedazo de gloria de marchadores portugueses.




                                   Lo cierto es que esta es la competición en la que menos nervioso estoy. Y eso que tengo delante a gente como Sergio Vieira (Olímpico en Pekín´08 y Londres´12, Mundialista en Berlín´09 y Europeo en Barcelona´10) o Pedro Miguel Isidro (Olímpico en Londres´12 y Mundialista en Moscú´13) o Pedro Martins (Olímpico en Atenas´04 y Sidney´00 y Mundialista en Sevilla, Edmonton, París y Helsinqui) además de Kristina Saltanovic (Olímpica en Sidney, Atenas, Pekín y Londres, Mundialista en Sevilla, París, Helsinquí, Berlín y Moscú)

                                    Dicho esto y teniendo en cuenta que llevo unos meses haciendo marcha ¿quien dijo miedo? La verdad es que no, porque asumo que debo hacer mi papel. En las últimas dos semanas he mejorado en comodidad y técnica, por lo que la seguridad de cara a enfrentarme al juicio de los árbitros es mayor.




                                     La carrera sale rápida, como era de esperar. Tras de mí solo quedan tres féminas, entre ellas Laura García que no tardará en adelantarme.

-Força!

                                      El público portugués grita bajito Força Força Força . Es un público diferente, tranquilo y respetuoso.

                                      He salido a arriesgar, aunque curiosamente me enseñan un par de amonestaciones cuando más lento voy. A quien conoce el buen hacer de los jueces portugueses no hace falta que le apunte comparaciones con los españoles.

-Força, força.

                                      A cada cruce con Laura la animo, aunque no tarda en perder el ritmo. A falta de un kilómetro la alcanzo y además de cabreada, el flato la tiene hecha trizas. Solo nos queda finalizar juntos, aunque ello me frena el ritmo. Seguramente podría hacer un minuto y medio menos de marca, pero ¿recordais? Comienzo a cantarle "Lo que te hace grande" hasta llegar a meta. Tal vez sea la vez que le canto a una mujer y que menos caso me hacen. Ninguno. Nulo.  Y para más inri, en vez de intentar entrar juntos en meta me acelera en los últimos metros tanto que me cuesta seguirla.




                                       Moraleja:  ... ... ...

                                       Sí, dejo el espacio libre tras la moraleja es porque no quiero dormir en el sofá. Chavales, no seáis blandos. A cuchillo. A muerte. A ganarlas hasta a las palas de tennis-playa... No esperad, que a eso ganamos siempre. Zasca!

                                        Pues eso.

                                        Finalmente cogí medalla por entrar entre los diez primeros, y conseguimos clasificar al equipo CMExtremadura/Espanha en 5º lugar.





                                         Felicitar y agradecer a los primos marchadores portugueses su organización y hospitalidad (¿dieron de comer a más de 200 personas?) Volveremos en apenas quince días al país vecino.

                                          Con el cuchillo en la boca, por supuesto...










                               Podium junto a lo mejor de la marcha portuguesa.                                       

martes, 22 de octubre de 2013

...lo que te hace grande



                     Tal vez voy siendo feliz. Lo intuyo porque llueve y suelto pequeños silbidos por la calle a la vez que se me escapa algún paso de marcha, que rápidamente corrijo a caminar normal para evitar que la gente me tome por loco. Y me siento grande porque me gusta la lluvia. Y la lluvia parece que insiste porque poco me importa.

                     "Tal vez cuando todo amaine, la suerte nos vuelva a vencer"

                      Cada cierto tiempo encuentro canciones. Soy verdaderamente infiel a la mayoría de autores, no suelo rendirme a nadie más allá de un par de canciones. Todo por pura motivación. Suelo seguir al loco de Valentí Sanjuan, un aventurero que igual corre 100km que finaliza un Ironman. Uno de esos tipos a los que uno quiere parecerse de mayor.

                        Hace unos meses corrió su primera carrera acompañado en la parte final por su hermana, un video emocionante. En esta ocasión, su hermana se anima a un half-ironman y claro, Valentí le devuelve el apoyo...




                          ¿Qué nos hace grandes? 

                          Hacia tiempo que no lloraba. El justo. El necesario. Nada como el final de este video.

                          Me falta menos de una semana para debutar en el circuito portugués de marcha atlética. Toca entrenamiento en Cáceres junto a un par de "familiares marchadores". Desde hace unos días todo son dudas. He marchado rápido. Me siento fuerte. Fino. Pero da igual, siempre "cae sobre ti la bomba universal". 

                           Hace una tarde maravillosa en Cáceres. Fría pero maravillosa. Encapotada, pero increíblemente maravillosa. Marcho junto a Araceli y Antonio, dos cacereños con los que compartiré pruebas "marchosas". Al ir imponiendo ritmos, me adelanto junto con Antonio a lo largo del circuito, que me recuerda a aquél de Atlanta ´96 en el que Jefferson Pérez ganó su oro. No puedo dejar de hablar. De cantar hacia dentro. De cantar y mucho, hacia dentro. 




                            Tras el video de Valentí no puedo quitarme de la cabeza "Lo que te hace grande" de Vetusta Morla. Una de las canciones más mágicas y redondas que he escuchado. 

                             Me siento cómodo marchando y tengo una espina clavada. Hace un mes en Mis primeros 10 en Alcolea del Río, seguí la estela de Antonio hasta el kilómetro cuatro aproximadamente. Lo volví a ver alrededor del siete, pero mis fuerzas no daban para acortar la centena de metros que nos separaban. 

                              He de reconocer que a pesar de ser un entreno me siento picado. Un pique sano, por supuesto. Los pequeños cambios de ritmo me vienen bien a mi para probarme y a él para forzar su ritmo y mejorar. Todo amistoso hasta que veo la última recta antes de finalizar el entreno. Entonces saco fuerzas, y los pasos son cada vez más lejanos. Y se acercan. Y aprieto los dientes y vuelven a alejarse. Tac, tac, tac.




                                 Me siento mal por ello, porque es un simple entrenamiento, pero he llegado con fuerzas y con un buen cambio de ritmo. Lo necesitaba para coger confianza de cara a la carrera de Lisboa. Ya puede ponerse por delante el rey de Portugal que me lo llevo por delante. 

                                 Faltan muy pocos días y hay muchas ganas...

                                 La marcha no entraba en "mis planes sin marcar", pero el sufrimiento que provoca y la lucha me hace grande. La derrota llega primero por nosotros mismos. 

No hay colisión, 
ni ley ni gravedad, 
que te pueda hacer caer, 
aunque tiren a dar.