...dorsal 9 o transitar entre olímpicos.
Hay que sentir algo extraño para levantarte a las seis de la mañana, trabajar ocho horas, coger el coche y entrar en una nube a través del Ponte 15 de abríl de Lisboa para competir durante poco más de media hora. Ni la mitad de las personas que te has encontrado a lo largo de la mañana durante el trabajo imaginan que apenas unas horas después te sitúas en la línea de meta de la capital de otro país junto a pedazo de gloria de marchadores portugueses.
Lo cierto es que esta es la competición en la que menos nervioso estoy. Y eso que tengo delante a gente como Sergio Vieira (Olímpico en Pekín´08 y Londres´12, Mundialista en Berlín´09 y Europeo en Barcelona´10) o Pedro Miguel Isidro (Olímpico en Londres´12 y Mundialista en Moscú´13) o Pedro Martins (Olímpico en Atenas´04 y Sidney´00 y Mundialista en Sevilla, Edmonton, París y Helsinqui) además de Kristina Saltanovic (Olímpica en Sidney, Atenas, Pekín y Londres, Mundialista en Sevilla, París, Helsinquí, Berlín y Moscú)
Dicho esto y teniendo en cuenta que llevo unos meses haciendo marcha ¿quien dijo miedo? La verdad es que no, porque asumo que debo hacer mi papel. En las últimas dos semanas he mejorado en comodidad y técnica, por lo que la seguridad de cara a enfrentarme al juicio de los árbitros es mayor.
La carrera sale rápida, como era de esperar. Tras de mí solo quedan tres féminas, entre ellas Laura García que no tardará en adelantarme.
-Força!
El público portugués grita bajito Força Força Força . Es un público diferente, tranquilo y respetuoso.
He salido a arriesgar, aunque curiosamente me enseñan un par de amonestaciones cuando más lento voy. A quien conoce el buen hacer de los jueces portugueses no hace falta que le apunte comparaciones con los españoles.
-Força, força.
A cada cruce con Laura la animo, aunque no tarda en perder el ritmo. A falta de un kilómetro la alcanzo y además de cabreada, el flato la tiene hecha trizas. Solo nos queda finalizar juntos, aunque ello me frena el ritmo. Seguramente podría hacer un minuto y medio menos de marca, pero ¿recordais? Comienzo a cantarle "Lo que te hace grande" hasta llegar a meta. Tal vez sea la vez que le canto a una mujer y que menos caso me hacen. Ninguno. Nulo. Y para más inri, en vez de intentar entrar juntos en meta me acelera en los últimos metros tanto que me cuesta seguirla.
Moraleja: ... ... ...
Sí, dejo el espacio libre tras la moraleja es porque no quiero dormir en el sofá. Chavales, no seáis blandos. A cuchillo. A muerte. A ganarlas hasta a las palas de tennis-playa... No esperad, que a eso ganamos siempre. Zasca!
Pues eso.
Finalmente cogí medalla por entrar entre los diez primeros, y conseguimos clasificar al equipo CMExtremadura/Espanha en 5º lugar.
Felicitar y agradecer a los primos marchadores portugueses su organización y hospitalidad (¿dieron de comer a más de 200 personas?) Volveremos en apenas quince días al país vecino.
Con el cuchillo en la boca, por supuesto...



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