martes, 22 de octubre de 2013

...lo que te hace grande



                     Tal vez voy siendo feliz. Lo intuyo porque llueve y suelto pequeños silbidos por la calle a la vez que se me escapa algún paso de marcha, que rápidamente corrijo a caminar normal para evitar que la gente me tome por loco. Y me siento grande porque me gusta la lluvia. Y la lluvia parece que insiste porque poco me importa.

                     "Tal vez cuando todo amaine, la suerte nos vuelva a vencer"

                      Cada cierto tiempo encuentro canciones. Soy verdaderamente infiel a la mayoría de autores, no suelo rendirme a nadie más allá de un par de canciones. Todo por pura motivación. Suelo seguir al loco de Valentí Sanjuan, un aventurero que igual corre 100km que finaliza un Ironman. Uno de esos tipos a los que uno quiere parecerse de mayor.

                        Hace unos meses corrió su primera carrera acompañado en la parte final por su hermana, un video emocionante. En esta ocasión, su hermana se anima a un half-ironman y claro, Valentí le devuelve el apoyo...




                          ¿Qué nos hace grandes? 

                          Hacia tiempo que no lloraba. El justo. El necesario. Nada como el final de este video.

                          Me falta menos de una semana para debutar en el circuito portugués de marcha atlética. Toca entrenamiento en Cáceres junto a un par de "familiares marchadores". Desde hace unos días todo son dudas. He marchado rápido. Me siento fuerte. Fino. Pero da igual, siempre "cae sobre ti la bomba universal". 

                           Hace una tarde maravillosa en Cáceres. Fría pero maravillosa. Encapotada, pero increíblemente maravillosa. Marcho junto a Araceli y Antonio, dos cacereños con los que compartiré pruebas "marchosas". Al ir imponiendo ritmos, me adelanto junto con Antonio a lo largo del circuito, que me recuerda a aquél de Atlanta ´96 en el que Jefferson Pérez ganó su oro. No puedo dejar de hablar. De cantar hacia dentro. De cantar y mucho, hacia dentro. 




                            Tras el video de Valentí no puedo quitarme de la cabeza "Lo que te hace grande" de Vetusta Morla. Una de las canciones más mágicas y redondas que he escuchado. 

                             Me siento cómodo marchando y tengo una espina clavada. Hace un mes en Mis primeros 10 en Alcolea del Río, seguí la estela de Antonio hasta el kilómetro cuatro aproximadamente. Lo volví a ver alrededor del siete, pero mis fuerzas no daban para acortar la centena de metros que nos separaban. 

                              He de reconocer que a pesar de ser un entreno me siento picado. Un pique sano, por supuesto. Los pequeños cambios de ritmo me vienen bien a mi para probarme y a él para forzar su ritmo y mejorar. Todo amistoso hasta que veo la última recta antes de finalizar el entreno. Entonces saco fuerzas, y los pasos son cada vez más lejanos. Y se acercan. Y aprieto los dientes y vuelven a alejarse. Tac, tac, tac.




                                 Me siento mal por ello, porque es un simple entrenamiento, pero he llegado con fuerzas y con un buen cambio de ritmo. Lo necesitaba para coger confianza de cara a la carrera de Lisboa. Ya puede ponerse por delante el rey de Portugal que me lo llevo por delante. 

                                 Faltan muy pocos días y hay muchas ganas...

                                 La marcha no entraba en "mis planes sin marcar", pero el sufrimiento que provoca y la lucha me hace grande. La derrota llega primero por nosotros mismos. 

No hay colisión, 
ni ley ni gravedad, 
que te pueda hacer caer, 
aunque tiren a dar.







No hay comentarios:

Publicar un comentario