…041
No se por qué ni para qué, pero es 6 de
Julio, mañana me voy de vacaciones y estoy dejándome el pellejo en otro jodido
cross. Llevo el dorsal 041 y apenas dos kilómetros y medio del VII Cross de
Solana de los Barros y ya he constatado que mi cabeza está en la playa.
-Dura
¿eh?
-Sí y me
paro.
-Que no
hombre, que no paras.
-Que sí, que
no estoy bien.
-Que tú no
paras. Esta la hacemos juntos.
Me lo dice un señor de unos cincuenta y
cinco años con el que he subido codo con codo las cuestas de la primera vuelta
al circuito. Juraría que el 60% del recorrido es cuesta arriba.
-Venga que
es mi primera carrera.
-No si yo…
No
si yo…verá usted…sí he corrido un par de cross de más distancia, pero… El caso
es que…las vacaciones… ¡Qué cojones! Que sigo, que no va a venir un “vejete” a
liquidarme con su ritmo.
Solana hace honor a su nombre, he visto
algún que otro mareo en categorías inferiores; y es que la temperatura y las
cuestas van de la mano. Welcome to the hell!
Una cosa que me suele pasar en todas
las carreras populares es que todo el mundo desaparece. Estamos en la salida
todos juntitos, felices, y de repente el pelotón toma sus ritmos y me quedo
solo o casi en tierra de nadie. Unos para adelante, otros por detrás y ni una
liebre a la que agarrarme. Supongo que tengo un ritmo intermedio. Pero bueno,
siempre hay alguna señora dispuesta a mojarte con su manguera.
-A la
próxima me dices si te echo agua también
-dice la señora manguera en mano.
Asiento. ¡Los cojones, señora!
Estoy en la última vuelta, ni loco me meto otros dos kilómetros de cuestas
arriba y cuestas abajo para darme un bañito. Yo me monto en el coche y no
vuelvo, señora. Que no vuelvo.
-¿Manolo?
¿Manolo?
El señor que me acompaña no habla. Resopla.
Resopla. Estamos en la última cuesta, la más larga si cabe.
-Vamos
Manolo que se escucha ya el público, mira como aplauden.
Suelta una especie de gemido entre
“cagoendios” y “esto es la ostia”. El mismo gemido que ha soltado al ver un
corredor en la cuneta con los ojos en blanco y siendo animado por las
asistencias. Me veo con fuerzas, siempre me crezco en el último kilómetro, pero
no tiro. De ley es acabar con quien te ha animado a seguir.
Y como va siendo costumbre en mí (véase
post anteriores) no entro en meta en solitario. Ni tengo fotografía porque el
fotógrafo es malísimo. Pero he acabado. Ni tanto. 39,35
Moraleja: Corro fatal, no se correr cómodo y
bien. Me ha dolido la espalda por la escoliosis. Pierdo la mentalidad positiva
en la primera cuesta. Aún así, acabo las carreras. Todo se deberá a “los
coj….nes”, he de suponer.
PD: Una
tarde calurosa y aciaga la del VII Cross de Solana de los Barros. El CDRialto
completaba así la primera fase de carreras veraniegas antes de un merecido
descanso. Victor Rosado acabó su carrera en infantil y Sara Ceballo en su
estreno con el equipo pagó el pato de la dosificación, aunque dominó su
infantil femenino durante la mitad del recorrido. En cadete volvimos a tocar el
éxito, Roberto Rosado finalizó sus 2400m en segunda posición, venciendo rivales
importantes y otros fantasmas. En categoría junior, Pedro José Ceballo abandonó
por problemas en la rodilla. Y yo, bueno, lo mío es otra historia.
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