lunes, 18 de noviembre de 2013

...532; volver a correr



...dorsal 532 o un paseo por las nubes;


                               Hace un par de meses de mi última carrera running y la verdad, que en plena meta del Cross Dip. Cáceres ganas de repetir no entran. Hace frío mientras el sol quiere, aunque en el momento de mi salida ha salido con ganas e incluso empieza a sobrarme la camiseta técnica.

                                Tampoco es necesario que corra ¿no? El gran José María Pámpano me incita antes de la salida...

                                 La primera cuesta se hace eterna. Correr un cross es lo más parecido a un sálvese quien pueda en mitad de una guerra. De repente ves correr gente por izquierda y derecha cuesta arriba. Y al llegar a lo alto nada de encontrar la salvación, si no un circuito en tobogán con curvas que sin llegar a hacerse largo puede desquiciar un poco.

                                  En el campo es imposible tomar referencias de tiempos... Aunque que mejor referencia que ir a rueda de Laura Randos, con la que ya corrí aquella Milla en Sta.Marta y me fue fenomenal. Acuso haber dejado la carrera por la marcha tajantemente, por lo que Laura se me escapa unos treinta metros. Me motiva ver que detrás quedan algunos corredores, sin acabar de fiarme.




                                  Me siento bien. Hiperventilo porque quiero, y lo corrijo. Bajo el ritmo porque quiero, y lo corrijo. Será la falta de costumbre o el paseo por las nubes cacereñas lo que hace que me despiste.

                                    Cuando el circuito empieza a picar hacia abajo, el veterano del Capex José Silva parece acercarse. Empiezo a tomar como referencia a la corredora que llevo una veintena de metros por delante y a tomar las curvas con decisión, la hierba no está resbaladiza. Aprovecho los montículos de tierra para coger impulso y ganar al menos un metro más por salto.

                                     Una vez metido en verea lo termino disfrutando. Bajar la cuesta final controlando la retaguardia, triunfante de haber dejado algunos corredores detrás. Los gritos de ánimo de los atletas a los que entreno, ensordecedores al chocar todas sus manos.

                                     El objetivo correr en torno a 9´. Tiempo final: 2km 8´38




                                     Contento.

                                     Nada más salir de meta me encuentro con el bueno de Houssame Benabbou, que mira mi tiempo...

-Bueno, lo tuyo es la marcha.

                                     Que genio. Nos haría disfrutar después con su victoria en el cross largo.
                             
                                     Me quedo con los gritos de mi equipo. Con la lección de Pámpano, que me ganó por algo menos de un minuto. O con la carrera que me pegué junto al circuito en los últimos doscientos metros de mi sobrino Roberto, alentándolo a morir, esquivando a gente hasta que el público de meta me tragó y no pude seguir corriendo.

                                      No se si lo mio es la marcha. Gustarme me gusta y correr con técnica me va costando (corro entrando de talón y piernas muy rectas, taras de la marcha). Aunque siempre queda la duda de cuanto bajaría mis tiempos en carrera...

                                       Toca otra batalla. La espada toledana. Imposible de conseguir, pero alguno degollaremos por el camino.














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