lunes, 23 de septiembre de 2013

...836; La Gran Familia Marchosa


...836; mis primeros 10km.


                     Hace unos días, no tuve mejor descanso emocional tras los entrenamientos que sentarme en el cine y dejarme llevar por La Gran Familia Española. Una comedia buenísima. Pero de poco sirve ahora, tras una semana de entrenamientos, masajes, subidas y bajadas. De poco sirve porque ya estamos en la meta.

                     ¡Bienvenidos a Alcolea del Río!
                                     
                     ¡Bienvenidos a la Gran Familia de la marcha española!

                      En un abrir y cerrar de ojos estamos marchando. El público andaluz empuja y mucho, golpeando las vallas al paso de cada atleta, haciendo sonar carracas y panderetas tras una cuesta de más de cien metros infernales.

                     Ah ¿pero había jueces? Lo de siempre. ¿Pueden estos señores tan señoreados sacarme la tarjeta con una sonrisa en lugar de esa mirada asesina? Pienso yo...

                     Me amonestan un par de veces en las dos primeras vueltas por flexión, por lo que al paso de cada juez estiro las rodillas hasta doler. Que no duelen tanto cuando uno escucha su nombre en cada esquina, porque en esto de la marcha -poco a poco- nos vamos conociendo todos.





                        ¿Y quedan siete vueltas aún? Siete kilómetros duros, aunque de fuerzas me encuentro bien, no tanto de mente ni de técnica. Entrenando he marchado mejor, pero no me siento todo lo cómodo que desearía. Me van doblando los grandes marchadores y a algunos intento seguirles el ritmo, ello me obliga a que al menos durante doscientos metros active el ritmo y la autoestima. Luego se van, y volverán de nuevo por detrás, como el gran Leo Toro, vencedor de la prueba.

                         Cuesta convencerse de que has hecho más de 200km para acabar tu primer 10.000 marcha. Que te quedan tres vueltas y no es momento de parar. Me lo tomo como si fuera partícipe de un Ironman o cualquier prueba heroica.





-Esto no se hace...

                           No se hace. No se puede poner un señor a comerse unas "papas" y una cerveza en plena acera. A vernos pasar. Ya me tocará, ya.

                           Dan la salida a la prueba femenina y tiro durante la segunda cuesta de Laura. No se de donde saco las fuerzas, tiro para que ella se esfuerce, le grito,  grito y la pierdo. Porque el menda va terminando y han abierto el camión de la Cruzcampo.

                           Mi primer pensamiento es dejar la marcha.

-Lo dejo Laura. Me dedico a correr y disfrutar.
-Que no hombre.
-Lo dejo. He pasado verguenza. Me he sentido mal. No me merece la pena.

                          Y totalmente dispuesto a dejarlo en ese mismo momento. La técnica me domina a mi. Pero seguiremos, porque en breve nos han invitado a marchar por las calles de Lisboa, eso son palabras mayores, y un 5000, que ahora me parece una menudez.

                          En Alcolea nos tratan como reyes. El ambiente postcarrera es magnifico. La comida junto a grandes marchadores me enseña y aclara muchas dudas, rebaña mi ilusión para hacer que aflore de nuevo.

                          En cuanto a los tiempos, he finalizado en 1h12´28´´. 16º en la clasificación general y 2ºen mi rango senior. Al menos no fuí último.

                          Ha sido un día muy bueno, de los que uno no quiere que se termine. El próximo 10.000 es una prueba grande, el Trofeo de LLerena dentro de tres largos meses. Sin duda se bajará el tiempo personal y se disfrutará de ello. Mientras tanto, toca desfogarse en pruebas pequeñas en la vecina Portugal con esta Gran Familia Marchosa.

                           Sin lugar a dudas, a Alcolea toca volver al año que viene.

                           Y ya veremos.




                                   La gran familia de la marcha

                                       






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