170; esta sí.
Porque cuando uno toma un camino que mejora su ánimo, lo contrario no es negociable.
Nueve meses después de la que fue mi primera carrera popular (un fracaso) hoy he terminado mi segunda cita atlética. Parón por dolores y falta de seguridad y motivación. Era una cita especial, la I Carrera solidaria contra el cáncer de Montijo. Dorsal número 170.
Y hoy sí. Hoy no he pagado la broma del novato. He calentado, motivado y roto todos los complejos. Correr es sano físicamente, pero además, correr rápido puede resultar muy sano psicológicamente. Una vez iniciada la carrera y en galopada las gacelas, a los humildes runners solo nos quedaba marcar tiempos personales. Y ahí está la felicidad. Este año habré salido a trotar unas ocho veces, en los cuales, el tiempo por km ha sido de unos 6 minutos de media por km. Hoy he completado los 3km de la carrera en 15,55. Una media de 5,18.
Un barbaridad.
Mucho hielo para recuperar.
El circuito urbano por las calles de Montijo era cómodo y al paso por el público las piernas empujaban muy mucho. Prefiero bajar la cabeza, ver como voy comiéndome el suelo. Prefiero no ver a la gente. He salido en la parte trasera del grupo, por lo que voy adelantando poco a poco a los que pagan la novatada de una salida presurosa. No tardamos en cruzarnos en algunas calles con la cabeza de carrera.
Al paso por la primera vuelta veo que llevo un ritmo y un tiempo muy por encima de mis antecedentes. La segunda vuelta se hace dura, aunque consigo seguir adelantando algunas posiciones. Llego a la Plaza de España fuerte y lanzo el sprint aunque para mi sorpresa la carrera se alarga unos 200m más. Finalmente completamos los 3000m con el corazón en la boca, aunque muy muy satisfecho.
Era una carrera muy especial, por su temática. Sólo yo se cuáles eran mis mantras de motivación.
Tanto Laura, como Victor y yo hemos terminado nuestras carreras. Mi sobrino Roberto 4º de cadete al borde del podium. Mañana positiva.
¿Y la próxima?

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