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¿Y tú por que no corres?
Llevo dos meses y medio corriendo, no por casualidad. Se debe tener mucha fuerza de voluntad para calzarse las zapatillas varios días a la semana, ser metódico y al fin y al cabo, completar una vida sana. Claro está, mi condicionante tiene nombre de mujer.
Sea lo que sea lo que te empuje puerta afuera bueno es.
Siempre que comienzo una nueva afición o reto -que suelen ser muchas- de primeras siento resquemor a que pueda resultar inútil, incluso la mayoría de veces a ser reprobado por el resto. Tengo cierta tendencia a profesionalizar todas mis aficiones hasta destruirlas; así agoté hasta un tiempo indeterminado mi vena fotógrafa o retomo a intervalos la escritora.
Si bien, correr tiene unas benditas consecuencias secundarias. No es un trabajo, es una inversión de salud y futuro.
Tras cada entrenamiento siento una enorme satisfacción. Jamas de los jamases practiqué deporte; aunque apuesto el cuello a que ningún niño fue espectador de tantas horas de ciclismo, JJOO y campeonatos mundiales como yo.
Creo que la trasmisión televisiva de cualquier deporte causa un enorme efecto terapéutico. No nos engañemos, la mayoría de nuestras vidas son demasiado comunes, más quisiéramos todos disfrutar de nuestro trabajo plenamente, por lo que en los intervalos de tiempo que somos consciente de ello, necesitamos del ocio para enmendarlo.
He descubierto en la práctica de Running una terapia aún mayor. No lo digo yo, si no quien conmigo vive. La mente más despejada, activa. El running incluido en la rutina vital -comer, dormir, trabajar- como complemento de relax. Pienso que de igual manera actuará cualquier otro deporte sencillo y solitario como éste -yoga, ciclismo, caminar-. Si algo he comprobado en estos últimos meses es que mi irascibilidad es menor, mi autoestima mayor y por supuesto, las sensaciones físicas cada vez mejores.
¡Sin olvidar la mente!Una vez conocida con certeza la propia personalidad, tratando la propia vida con la misma responsabilidad con la que habría de hacerse con cualquier empresa, uno se da cuenta de que la inmensa mayoría de los problemas vienen del exterior, de la personalidad ajena. No hay que olvidar que hay mucha mentalidad dañina ahí fuera y correr; el simple hecho de extenuarse hasta no escuchar más que las propias fatigas y pensamientos lo hace a uno mismo aislarse de manera útil de todo cuanto nos descoloca en la rutina.
No soy partidario del uso de medicamentos, por empecinamiento propio -veo dañino introducir química en mi cuerpo por un simple dolor de cabeza- pero si que uso el ocio como terapia. Por ello, comienzo a escribir un nuevo blog igual que escribí otros en su tiempo. Por que escribir es el alma mater de mis terapias y literatura y deporte irán ligado en él.
No pretendo ser leído como en el anterior -aunque sí que se me ocurren proyectos interesantes, tiempo al tiempo y con ayuda-si no hacer inventario de una promesa. Hace un tiempo prometí a alguien especial que si hacia todo lo posible por salir de una dichosa enfermedad, si sprintaba en la penúltima cuesta, yo corría la media maratón de Mérida allá por Marzo de 2013.
Sonrió.
Ahora toca correr.
¿Y tu, porque no corres?
Creo que la trasmisión televisiva de cualquier deporte causa un enorme efecto terapéutico. No nos engañemos, la mayoría de nuestras vidas son demasiado comunes, más quisiéramos todos disfrutar de nuestro trabajo plenamente, por lo que en los intervalos de tiempo que somos consciente de ello, necesitamos del ocio para enmendarlo.
He descubierto en la práctica de Running una terapia aún mayor. No lo digo yo, si no quien conmigo vive. La mente más despejada, activa. El running incluido en la rutina vital -comer, dormir, trabajar- como complemento de relax. Pienso que de igual manera actuará cualquier otro deporte sencillo y solitario como éste -yoga, ciclismo, caminar-. Si algo he comprobado en estos últimos meses es que mi irascibilidad es menor, mi autoestima mayor y por supuesto, las sensaciones físicas cada vez mejores.
¡Sin olvidar la mente!Una vez conocida con certeza la propia personalidad, tratando la propia vida con la misma responsabilidad con la que habría de hacerse con cualquier empresa, uno se da cuenta de que la inmensa mayoría de los problemas vienen del exterior, de la personalidad ajena. No hay que olvidar que hay mucha mentalidad dañina ahí fuera y correr; el simple hecho de extenuarse hasta no escuchar más que las propias fatigas y pensamientos lo hace a uno mismo aislarse de manera útil de todo cuanto nos descoloca en la rutina.
No soy partidario del uso de medicamentos, por empecinamiento propio -veo dañino introducir química en mi cuerpo por un simple dolor de cabeza- pero si que uso el ocio como terapia. Por ello, comienzo a escribir un nuevo blog igual que escribí otros en su tiempo. Por que escribir es el alma mater de mis terapias y literatura y deporte irán ligado en él.
No pretendo ser leído como en el anterior -aunque sí que se me ocurren proyectos interesantes, tiempo al tiempo y con ayuda-si no hacer inventario de una promesa. Hace un tiempo prometí a alguien especial que si hacia todo lo posible por salir de una dichosa enfermedad, si sprintaba en la penúltima cuesta, yo corría la media maratón de Mérida allá por Marzo de 2013.
Sonrió.
Ahora toca correr.
¿Y tu, porque no corres?
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